ANIKA entre libros

ANIKA entre libros

Antes de nada, deberíamos mencionar el título. “El bueno de Oliver“. Se trata de un buen título, pero no acaba de expresar el mensaje inicial que probablemente la autora quería enviar. El título original es “Unravelling Oliver“. Vendría a ser algo así como “Desenmascarando a Oliver” o “Resolviendo el caso Oliver“. El título traducido busca expresar esa etiqueta de “bondadoso” que tiene Oliver acuñada en su pecho y que es falsa. Sin embargo, hay mucho más que eso en la novela. A lo largo de esta, los diferentes personajes que narran sus experiencias con Oliver y lo que saben de él no hacen más que testificar, como si se encontrasen en un juicio junto a un juez, unos abogados y un jurado.

Dicho esto, hay que felicitar a Liz Nugent por brindar al lector con una novela muy entretenida y sorprendente. Utilizando elnarrador plural y la táctica de cajas chinas, como historias dentro de otras historias, no hay orden temporal. Tanto la voz del propio Oliver como de los que le rodean/han rodeado van saltando en el tiempo, aunque la historia en sí no provoca confusión. De hecho, esos saltos temporales no se aprecian puesto que la historia se antoja lineal. Y esto, a medida que se va leyendo, se agradece, puesto que hasta el final el lector no puede intuir por qué realmente Oliver, un hombre tan bueno, ha pegado a su mujer de una forma tan brutal.

La narración es fluida y plural. Con eso de plural nos referimos al narrador, que no es uno, sino unos cuantos, hasta ocho diferentes. Eso es de agradecer. Lo hace más ameno y menos aburrido, puesto que distintos puntos de vista dotan a la novela de mayor complejidad e interés. De hecho, se parece a encontrarse delante de un rompecabezas, con unas piezas para juntar pero sin disponer de la imagen original. Mientras se van juntando, uno se forma una imagen psicológica de Oliver, lo que resulta curioso y apasionante. A todo esto, hay tantos narradores diferentes que es como hallarse en medio de una conversación de “cotilleo”. Y no nos engañemos: a muy poca gente le atrae la esencia morbosa del cotilleo.

Liz Nugent sabe guardar muy bien aquellos dos o tres secretos que revelan la verdadera identidad de Oliver. En más de doscientas cincuenta páginas es capaz de ocultarnos un Oliver que no es tan bueno pero cuya verdad no se desvela hasta casi prácticamente el final. Algo así como que “es imposible que alguien así haya podido acometer semejante atrocidad”. Empero, hay una parte de conmiseración en la historia que la diferencia de otras novelas brutales e impactantes. En esta se intenta argumentar y salvar al personaje principal. Aquí el lector debe decidir si es justificable o no.

Lo que queda claro, no obstante, es que el lector puede tener entre sus manos algo muy entretenido y sorprendente.

Cristià Serrano