La devoradora de libros

La devoradora de libros

PURO EGOISMO
Cuando lees un libro que te gusta mucho, mucho, luego cuesta encontrar un digno sucesor. Sales de un universo particularísimo y cuqui y no quieres que el siguiente libro te eche a perder el bonito recuerdo del anterior.

Y empieza las dudas: ¿Y yo ahora qué me leo? ¿Qué me apetece: un thriller, uno de ciencia ficción, uno histórico, uno de aventuras en lugares exóticos, uno negro..? Infinitas posibilidades, elecciones difíciles, y más si una de tus señas de identidad es la indecisión.

Y entonces me acordé. Me acordé de que hace no relativamente mucho entró un libro en casa que tenía buena pinta. No me acordaba del título, no me acordaba del autor y mucho menos de su ubicación exacta. Sólo contaba con el recuerdo de una ubicación aproximada y del color de su portada. Y después de buscar un poquito (con ayuda), lo encontré.

El bueno de Oliver de Liz Nugent es la historia de un señor que lo tiene todo: una carrera como escritor de éxito, dinero a espuertas, una mujer que le quiere,etc. Hasta que un buen día pierde el control, el mundo se le va de las manos y la cosa termina con su mujer en coma en una camilla de hospital y Oliver bajo arresto.

La novela es un viaje al pasado a través de los recuerdos de aquellas personas que conocieron (o creyeron llegar a conocer) a Oliver: una antigua amante, el ex-novio de su mujer, una antigua jefa, el hermano de una antigua novia… Y de los recuerdos de Oliver. Al fin y al cabo, quiere dar su versión de los hechos, explicar su historia para que alguien intente comprender ése arrebato de ira que le ha convertido en un monstruo.

El bueno de Oliver es un libro lleno de engaños y manipulaciones. El único acto altruista es puro humo, pues no es más que un último esfuerzo del protagonista de demostrarse así mismo que no es la mala persona que todos dicen que es. Ése único acto no es más que otra muestra de su profundo y puro egoismo.

Engancha: es de esos libros que te llevas a la cama pensando “un par de capítulos y a dormir” y cuando te quieres dar cuenta te has leído medio ejemplar y son las 2.30 de la madrugada.

Felices lecturas.